ROMERO

Y se presenta un pensamiento loco,

porque el romero me recuerda a tí,

a aquellas tardes que crucé el jardín

y sin ser visto le arrancaba un poco.


Todo eso se convirtió en mi ritual,

lo frotaba, acercaba a mi nariz

y esa fragancia me hacía feliz,

listo para ver al Lieber Meister.


La luz cenital, las noches de Sierra

o lo irrelevante para otra gente

pues, ¿qué será lo que todo ello encierra?


Quizás son los anhelos de la mente,

de atravesar mi jardín y mi tierra

con mi propio romero finalmente.


ET




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